UN PROBLEMA PERSONAL EN UNA RELACIÓN DE PAREJA QUE SE SOLUCIONA ASÍ, PERSONALMENTE
_ “Es
mi cumpleaños y espero la vitamina para fortalecer mi autoestima: las
felicitaciones en mi muro de Facebook, especialmente, la de mi persona favorita
en el mundo, mi pareja. No es que quiera algo especial, para nada. No espero
nada, soy feliz sólo con su felicitación”.
Uno
de los problemas más grande entre los seres humanos es, naturalmente, una
alteración en el proceso de comunicación. Sin embrago, esto sucede porque de
una u otra forma dos personas que piensan diferente tienen expectativas
diferentes. Y no está mal tener expectativas. Todos las personas esperan algo
siempre, un resultado; es normal. Lo que no es benéfico es hacer un drama de la
vida porque no se obtuvieron los resultados que uno esperaba.
Muchas
veces las cosas no son como uno las espera, y ni qué decir de las personas.
Cada persona tiene sus ideas, sus propósitos y sus conflictos. Esto es así en
todas las sociedades del mundo.
Veamos
lo que sucede en el caso de introducción. Transcurre todo el día de cumpleaños
y la persona X no recibe la felicitación de la persona Y. Lo que comúnmente se
esperaría, hablando del común denominador poblacional, es que la persona X se moleste, y no sólo eso,
se reconoce y acepta convencionalmente que está en su derecho de sentirse
miserable por causa de que la persona Y no cumpliera una expectativa tan
sencilla. Entonces, la persona X se siente desilusionada, defraudada, decepcionada,
triste, etc.
En
una relación de pareja convencional se acostumbra que alguien haga cosas para
hacer sentir bien al otro, pero a fin de cuentas, estas cosas terminan por
hacer bien a quien las realiza. Pongamos un ejemplo, la persona X le da una
flor a la persona Y, para hacerle saber a Y que es amada. Regularmente, X
esperaría saber que su regalo fue aceptado con agrado ya sea por una sonrisa,
un beso o un “gracias” de parte de Y. Esta retroalimentación hace sentir bien a
X, finalmente.
Ahora,
hagamos una suposición drástica, ¿qué pasaría si Y estuviera separada de X, a
modo de que no hubiera manera de comunicación de ningún tipo, ni visual, ni
auditiva, ni kinestésica; sólo existe en una puerta, cerrada herméticamente,
una rendija con un pequeño cajón deslizable que impide la comunicación, y sólo
es posible colocar un pequeño objeto? Si la persona X le coloca una flor a la
persona Y, no habrá forma de saber si la flor fue bien recibida o no. Entonces,
¿cómo se sentirá X, bien o mal? El bienestar o malestar de la persona X se
reduce a su manera de pensar. Todo se resume a lo que X se imagine. Si se
imagina que Y suspira por la flor que le dio, entonces se sentirá bien. Pero si
piensa que su flor ni siquiera fue recibida, es probable que sienta ansiedad,
tristeza o cualquier otro sentimiento diferente de la paz o la felicidad.
Lo
mismo sucede con quienes hacen mandas o sacrificios a una deidad o figura
venerable para ellos. Se convencen de que sus actos están siendo tomados de la
mejor manera y esto los hace sentirse bien, de cierta forma. La verdad, todo
está en sus mentes. No tienen manera de comprobar si el ser místico recibe con
agrado lo que hacen o no. Se limitan a decir que lo sienten, o que lo sueñan, o
cualquier otra cosa que forma parte de una experiencia interna. El bienestar o
malestar de lo que hacen depende de cómo piensen.
De
acuerdo a varias filosofías, entre ellas las teológicas, los seres humanos
tienen un objetivo en común: tener paz. De ésta se deriva, la dicha y el bienestar,
en resumen, la felicidad. Viktor Frakl, reconocido psiquiatra y neurólogo que
estudió el comportamiento humano, dice que el hombre tiene la capacidad de
encontrarle sentido a la vida y de ser feliz en medio de cualquier
circunstancia. Es una necesidad y un derecho; siempre ha estado inmanente en
cada ser humano. Esta búsqueda es tan antigua como la humanidad misma. Una
filosofía muy antigua que habla de esto, es una técnica hawaiana ancestral
llamada Ho’oponopono.
El
Ho’oponopono dice que cada ser es responsable al 100% de todo lo que le sucede
a su alrededor. No significa que tenga la culpa de lo que pasa, sino la
responsabilidad de cambiarlo si no le gusta. Dice que un problema es lo que
cada quien decide que es un problema. Si se piensa así, se deduce que el
sufrimiento es opcional. Y, aunque haya dolor, porque es un hecho que no se
puede ignorar, y es una realidad que muchas veces no esta en nuestras manos,
siempre hay formas de cambiar de pensamiento para evitar el sufrimiento, aun en
medio del dolor, que no es lo mismo.
Todo
está dentro de cada quien, en sus mentes. Su manera de pensar define cómo se
van a sentir.


