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jueves, 5 de marzo de 2015

Opiniones.

Estoy en la búsqueda del camino más fácil para tener una vida plena y feliz. Si en cuanto al trato con los demás tú, como yo...

¿Te has preguntado cuándo es el mejor momento para dar tu opinión? o
¿Cómo saber si mi opinión será bien o mal recibida?

Para esta o más preguntas acerca de las opiniones revisa el siguiente diagrama para facilitarte la vida y encontrar más rápido la felicidad. ¡Suerte!


lunes, 16 de diciembre de 2013

Hoy abro mis ojos a un buen día

Hoy, al despertar, abrí mis ojos a un buen día. ¿Cómo sabía que lo sería?

El Dr. Viktor Frankl fue prisionero en varios campos de concentración durante al Holocausto nazi. Él sobrevivió, pero sus padres y esposa no. Vivió cosas de las que muchos de nosotros ya hemos oído o visto en documentales o películas. Después de un agotador día de pesadas labores físicas y de recibir vejaciones, insultos, torturas, desprecios y una cantidad ridícula de pan duro como su único alimento, el judío se recostaba en su pestilente galera abarrotada de hombres en similares condiciones infrahumanas. En las noches, donde una hora de sueño era una bendición para olvidar esa miseria, el hombre escuchaba a lo lejos una melodía producida por algo así como un violín. En efecto, a unas galeras de distancia, uno de los prisioneros había creado, con material encontrado, un violín que tocaba por las noches para aliviar en algo su desgracia. Al oír la música, su espíritu se elevaba y agradecía a Dios por el regalo de la apreciación y de esa manera, menguar un poco su sufrimiento. Eso, amigos, a esa capacidad de sobreponerse de cualquier adversidad en medio de cualquier situación difícil, se llama RESILIENCIA. Viktor Frankl podía sentir dicha con ese pequeño detalle musical en el centro de un horroroso huracán producido por el odio de otros.

Así, con esa historia, decido apreciar diferentemente cada detalle que el día me ofrece, porque cada apreciación que puedo hacer es un regalo en mi elección de perspectiva.

Agradezco el aire y el sol que puedo sentir. El techo y la comida que puedo disfrutar. Ver a mi familia y a las personas que me rodean. Hoy puedo pretender abrir mis ojos a la realidad que quiero percibir o imaginar. Yo decido si quiero que sea hermosa.

Hoy no es sólo otro día. Hoy es el único día que tengo por seguro, es un presente sin abrir lleno de sorpresas y acontecimientos exclusivos y la única respuesta que puedo dar a este regalo que puede ser el último, es agradecimiento.

Agradecimiento por las cosas grandes y pequeñas que puedo disfrutar porque sólo hoy, tengo la seguridad de estar vivo.

Se suele pensar en días buenos y días malos, pero no hay tal cosa. El momento actual es el único que poseo por certeza, el futuro no lo controlo. ¿Por qué habría que ser malo si, al ser único, no se puede comparar? Por lo tanto, decido que sea hermoso porque el mañana es incierto. Si mi hoy es lo único que tengo, ¿no podría exprimirle lo más sublime para almacenar por la eternidad ese recuerdo?

Hoy disfruto cada detalle, cada sonrisa que veo, pero también me gozo con cada sonrisa que regalo y con cada buen deseo que decido ofrecer a los demás. Decido apreciar una hoja volar en el viento, una hormiga que trabaja para pasar el invierno; un ave que puede cantar y los murmullos típicos de mi ciudad.

Tomo conciencia que puedo moverme, hablar, ver, oír, sentir y respirar. Puedo permanecer en un lugar, pero también puedo ir o venir a donde quiera con mi imaginación, si no puedo en la vida real, y lo mejor es que tengo la libertad de crear.

Abro los ojos de mi alma para abrazar cada bendición de Dios y permito que fluya a los demás a través de mi presencia en el mundo.



Hoy abro mis ojos y así será, de verdad, un buen día.

lunes, 30 de septiembre de 2013

La comida más rica del mundo; así como ésta, todo lo demás.



No estoy seguro si sea cierto, pero he escuchado de algunos supuestos concursos para saber cuál es la cocina más rica del mundo. En mi país, México, he escuchado que la cocina mexicana es la mejor por su variedad de sabores. Sin embargo, un amigo Italiano que vino de paseo un mes por el sur de mi país, dijo que la comida mexicana se le hacía muy repetitiva y sin variedad; que por eso, todo el mundo sabía que la cocina italiana era la mejor. Algunas otras ocasiones, he oído de personas también extranjeras (y aquí es donde empiezo a notar ciertas “casualidades”), que la mejor cocina es la francesa. Que ésta es la base para todas las demás cocinas del mundo. Un amigo bien fresa, asegura que no ha probado nada mejor que la comida griega y turca. Y también he sabido de quienes afirman que no hay comparación alguna con la cocina asiática como la japonesa o la tailandesa.

Entonces, ¿Cuál es la comida más rica del mundo? Para mí, aunque he probado platillos deliciosos muy variados, la comida que más me pone contento son las entomatadas, (tortillas de maíz enrolladas, rellenas de queso panela, y bañadas en una salsa de tomate, cebolla y ajo; y un poco de más queso espolvoreado encima).

Pero si para mí, las entomatadas son lo que más deleite le da a mis sentidos, y, por ende me pone muy dichoso mientras las disfruto, ¿cómo viene alguien a decirme que la mejor comida es otra? He llegado a una conclusión personal: la comida más rica del mundo no es una opinión generalizada, es siempre algo personal.
Es como para algunas personas la mamá, el papá o los hijos propios son los mejores del mundo. Conozco muy poca gente (y creo que bromeaban) que estaría dispuesta a cambiar a sus hijos por otros que consideran más bonitos, más educados o más inteligentes que los suyos.

Todos los seres humanos, por más miserable que sea la condición en la que se encuentren, tienen la capacidad para ser felices aunque sea con los más mínimos detalles. Las primeras sensaciones de felicidad de acuerdo a algunos psicólogos, son las que cubren las necesidades básicas fisiológicas como respirar, comer y beber. También ayuda si el contexto en el que se llevan a cabo estas condiciones provee tranquilidad y seguridad. La comida es parte fundamental de los seres humanos, es tan común y placentera que es frecuente que tenga siempre un lugar en momentos importantes de las personas.

Los seres humanos van moldeando su forma de ser de acuerdo al entorno en el que se encuentren. Todo lo que suceda en la vida de una persona desde su infancia será almacenado en su cerebro. Todo se acumulará en la cabeza y llegará ahí a través de los sentidos. Entonces, si un infante está comiendo cualquier comida y se encuentra en un contexto demasiado agradable porque satisface todas sus necesidades básicas, y además está en un entorno tranquilo, seguro, cómodo, limpio, y lo rodean personas también satisfechas, esa información será integrada como parte de esa vivencia. Su cerebro que se encuentra estimulado con un contexto feliz, libera endorfinas para distribuir este bienestar por todo el cuerpo. Los seres humanos vinculan todo. Así, la comida que se disfrutaba en un contexto tan agradable, será vinculada como algo positivo. Si este infante repite ese platillo en el mismo ambiente, cada vez que pruebe esa comida en el futuro le remitirá a ese estado de felicidad.

Puede ser que haya sido lo contrario, y que un infante no tuvo momentos así de placenteros cuando se alimentaba. Que sus momentos de placer con la comida fueron después. No importa la edad de la persona cuando empieza a tener momentos dichosos mientras disfruta un alimento, siempre ese momento quedará grabado. Es más, puede ser un niño que sólo comía una pieza de pan de trigo mientras su familia refugiada se protegía en medio de una guerra. Si el niño, con su capacidad para ser feliz en medio de cualquier circunstancia, ve este momento como positivo porque está con su familia a fin de cuentas, cada vez que coma una pieza de pan de trigo recordará con nostalgia ese momento “feliz” de su infancia, por el nexo establecido en esos tiempos.

Es posible que una persona eduque su paladar para diferenciar diversos sabores, como la gente que se dedica a la gastronomía o que tiene que ver con la comida. Esta gente tiene un poco más de posibilidades de apreciar muchos sabores. Sin embargo, es muy difícil desvincular los sabores que lo hicieron feliz desde antaño con otros nuevos. Así, cada persona, al momento de probar un alimento y catalogarlo de rico o no, es influida, en cierta medida por aquellos sabores que se quedaron grabados en sus momentos felices.

Se afirma que los seres humanos crean estructuras desde temprana edad. Tales estructuras, una vez creadas y reafirmadas en la adolescencia y edad adulta temprana, son difíciles de destruir o reconstruir. De acuerdo a psicólogos como H. Gardner, una vez que un adulto mayor tiene fijas sus estructuras en cuanto a lo que es bello, verdadero o bueno, difícilmente aceptará algo nuevo. Por eso, la gente mayor responde menos positivamente a la moda, música, artes plásticas, entre otras cosas modernas, y prefiere las que le eran comunes en el período de su crecimiento y formación.

Así que, si un chef famoso o gastrónomo de renombre opina que una comida es más rica que otra, mi pregunta es ¿cuánto influye su propia historia personal con respecto a la comida en la evaluación que realiza? ¿Cuánto influye la opinión de otros chef de renombre en su propia opinión? Como paladares educados, es posible que distingan pequeñas sutilezas de sabores, pero aún así, es muy poco probable que se desvinculen sus vivencias con sus gustos e inclinaciones.


Entonces, creo que así como en la comida, la opinión verdadera de qué es lo más rico del mundo, es la propia. 



viernes, 27 de septiembre de 2013

Absurdos modernos: La Corbata, símbolo de esclavitud

El fin de semana fui de saco y corbata a una boda. No tardé ni media hora bailando cuando me quité la corbata por la sofocación que me hacía sentir. Otro día, en el templo al que ocasionalmente voy, escuché que era obligatorio para los chicos que cantaban usar corbata. Hace mucho tiempo supe que había restaurantes en lo que no se permite la entrada a hombres sin corbata. Y ni hablar de eventos de gala donde van las personas “importantes”.

Lo anterior me llevó a preguntarme: ¿Para qué sirve la corbata? Sin duda, hace mucho me respondí tácitamente que servía para poder estar, sin que nadie te mirara feo, en las situaciones anteriores.

Pero, realmente, ahora me respondo que: ¡LA CORBATA NO SIRVE PARA NADA! Ni siquiera es un accesorio útil. No conozco a nadie que use una corbata porque le guste la sensación. Nadie usa una corbata (como debe usarse, verdad. Es decir, ajustada al cuello) cuando está en casa o cuando va al cine con sus amigos como usaría una pulsera o un collar. Otros accesorios realzan o esconden alguna parte del cuerpo, otros tienen un significado como los anillos, otros sólo son de adorno pero no estorban ni causan molestias como las pulseras. Pero las corbatas no aportan nada bueno. Una corbata no hace que un cuello se vea más largo o estilizado; no tiene ningún significado, a menos de que diga una frase o tenga un sello distintivo de una empresa, no tapa una barriga prominente, ni da más volumen a los vientres sumidos; realza la papada (la piel colgante debajo de la mandíbula); cusa calor, comezón o picazón cuando roza con la parte baja de la barba, que es muy sensible; y, sobre todo, estorba horrores.

Por ejemplo, cuando uno va al baño la corbata es el peor de los accesorios. Si se va a hacer pipí, la corbata tiene que echarse hacia la espalda para que no estorbe y termine orinada. Se tiene que echar hacia atrás a fuerzas cuando alguien con corbata va al baño a hacer algo más y tiene que sentarse sobre la taza, si no, la corbata termina dentro del inodoro y ni hablar de los detalles. Estorba para deglutir agua o comida, para agachar sólo la cabeza para leer o simplemente para ver algo hacia abajo, para voltear hacia algún lado o hacia el otro. Usar una corbata no es la comodidad por excelencia y punto.

Entonces, ¿por qué hay que usar una corbata? ¿Acaso porque es elegante? ¿De dónde viene la idea de que es elegante? ¿Qué tanto influye la moda en nosotros para determinar que un hombre (o mujer) es elegante por una corbata? ¿No es posible ser elegante de otra manera que no sea usando una corbata? El asunto de la moda es algo que cada quien asimila como se le antoje, pero llevarlo al extremo de ser necesario para ciertos trabajo, puestos representativos o acceso a ciertos lugares como restaurantes o eventos, es una opresión. Es como un yugo simbólico (pero muy explícito, también). Es una manera de mostrar esclavitud. Al hacerlo necesario u obligatorio ya no hay lugar al albedrío o a los gustos personales. Con la corbata no aplica el dicho: “de la moda, lo que te acomoda”.

La corbata es un accesorio que da distinción. Ahí no tengo argumentos en contra, por supuesto que distingue, pero sólo distingue a alguien que usa de quien no usa corbata. Es todo. Es como la moda inglesa o francesa del siglo XVIII de las pelucas. Sólo porque el Rey Sol, Luis XIV , usaba una para ocultar su calvicie y todos debía imitar al rey, se popularizó a tal grado que incluso hoy en día, en las cortes inglesas, los jueces las siguen usando. “¿Pa’ qué?”.

La corbata además de ser inútil para quien la lleva puesta y estorbosa, puede ser peligrosa. Es un arma potencial para los demás, en este sentido, sí es útil, pero para quien quiera estrangular a un hombre con corbata (o mujer, porque hay algunas que las usan). Literalmente es una soga al cuello. Basta que tomes, hales fuerte y que no sueltes a alguien con corbata para que lo asfixies. En cierto modo, además de símbolo de esclavitud es un método potencialmente mortal. Se me ocurre, incluso, que llega a ser atractivo para algunas mujeres porque subconscientemente es una manera de saber que pueden matar a un hombre. Sí, puede ser que una mujer que sufrió por un hombre en su niñez, sienta que una corbata es una manera en la que puede tener la vida de un hombre en el cual proyecta su odio o frustración. Con sufrir por un hombre, me refiero a cualquier tipo de sufrimiento, no necesariamente que el hombre la haya agredido físicamente. Tal vez, la mujer sufrió por el amor de un hombre al que nunca tuvo, pudo haber sido su padre, tío, profesor, amigo, etc. De manera subconsciente, nunca obtuvo su corazón y ahora, una corbata es una proyección mental que le indica que, si quiere, puede tener la vida de ese hombre. Suena muy loco, pero se me ocurre que para alguien pueda ser cierto.

Ahora, ¿por qué se exige la corbata en ciertos lugares? ¿Acaso una corbata otorga honestidad, bondad, confiabilidad, honor y bondad a quien la usa? Esos son atributos que también tienen las personas que no usan corbata en lugares opuestos de servicios públicos, como las mujeres. Entonces, ¿por qué sentirse ofendido si un hombre en algún puesto de servicio al público no usa una corbata? ¿Ofende que no lleve puesto su símbolo de esclavitud o el arma con la que se sabe, puede matarlo? La verdad, no encuentro ninguna razón lógica para que se use una corbata. Su uso debería ser solamente si la persona quiere llevarla. Jamás algo obligado. Pero bien, sé que muchas personas obedecen a ciertas convenciones sociales absurdas y pasajeras, como las pelucas blancas del siglo XVIII y el uso de las corbatas.

Una corbata, luego entonces, si se quiere usar como accesorio, debería ser opcional de quien decida llevarla. Nunca como algo forzoso ni obligatorio. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Roles desabridos

Existe en la opinión colectiva de algunas sociedades la idea de que los hombres y las mujeres deben tener roles diferenciados y definidos. Se ha hecho uso de recursos históricos, biológicos y teológicos para fundamentar esa opinión. Sin embargo, no hay razones suficientes  para decir quién debe hacer qué en este mundo.

Claro, la ley establece comportamientos adecuados para el bienestar social, y nadie debe estar encima de la ley. Quiero decir que nadie debe decidir por otros qué hacer siempre y cuando no se dañe el derecho ajeno y la regla de oro: Trata a los demás como querrías que te trataran a ti".

Las razones históricas, en vez de validar el pensamiento sexista de los roles sociales, demuestra que éstos han cambiado de cultura en cultura a través del tiempo. En una época y sociedad,  la mujer era la encargada de dirigir a la familia, en otra, el hombre era usado solamente para procrear; en muchas, la mujer ha sido menospreciada e infravalorada creando un machismo que se ha mantenido. Ni el machismo ni el feminismo son correctos porque cada persona es diferente y especial, independientemente de su sexo. Cada cultura establece en un tiempo determinado de su propia historia qué rol debe ejercer cada género.

Hay quienes afirman que los hombres son más fuertes físicamente que las mujeres. Bueno, conozco mujeres más fuertes y con más músculos que algunos hombres. Hay quienes dicen que las hormonas hacen que las mujeres sean más sensibles y emotivas. Bien, conozco hombres que son más sensibles y emotivos que muchas mujeres. Hay quienes dicen que los hombres tienen unas habilidades que las mujeres carecen, como el sentido de la orientación, por ejemplo. Sin embargo, conozco hombres que no ubican ni su propia casa en su ciudad y mujeres que serías excelentes cartógrafas. También, está la idea de que las mujeres se pueden concentrar en múltiples actividades a diferencias de los hombres, que sólo pueden hacerlo en una sola. No hay evidencia científica al respecto y la poca que hay establece que tanto hombres como mujeres no pueden poner la misma atención a diferentes cosas y que sólo pueden concentrarse adecuadamente en una actividad. ¡Nada de hablar y manejar al mismo tiempo sin importar el género! Estos argumentos que pasan como “biológicos” o “naturales” no están sustentados.

De nuevo la cultura y la educación juegan un rol importante. A los niños varones se les trata de inculcar, en la mayoría de las sociedades contemporáneas, que son fuertes, que no lloran, que son valientes, que deben ser rudos y realizar los trabajos “de hombre” designados según el lugar geográfico donde se encuentren. A las niñas se les educa para desarrollar su “instinto maternal” y les enseñan que está bien llorar (en muchos casos se permite que el llanto sea una manera de chantaje), que sea condescendiente y habilidosa para las tareas domésticas que existen en su cultura o en la cultura de la provengan sus padres.

Así, a los niños se les educa para que repriman sus sentimientos sensibles y comportamiento introvertido o tímido, así como algunas habilidades consideradas “no aptas” para los varones y lo mismo ocurre con las niñas que son más rudas o desenvueltas, se les enseña a ser más bien sumisas y retraídas.

Los medios de comunicación, las telenovelas, las películas, los cuentos, etcétera, fomentan esta visión de un mundo sexista.

En cuanto a la visión teológica ni hablar. La mayoría de las religiones con dogmas establecidos tienen roles definidos para el género de las personas.

Como creyente del cristianismo, conozco en algo la Biblia, el libro sagrado para los cristianos. Sé que el Nuevo Testamento (la parte bíblica donde se narran los hechos a partir de Jesucristo), Jesús no enseñó nada acerca de roles. En la religión judía, a la cual Cristo era adepto, se enseñaba que la mujer era inferior al hombre. Sin embargo, Jesús rompió muchos de esos esquemas y consideró iguales a hombres y mujeres. El Apóstol Pablo lo confirmó diciendo en Gálatas 3:28 "No hay judío ni griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra; porque todos sois uno en Cristo Jesús". Pero, como estas cosas se determinan por el contexto histórico, y, en ese entonces, ese contexto era machista, al parecer nadie le hizo mucho caso.

Aunque yo establezco que el verdadero cristianismo no es sexista, hay muchos que afirman lo contrario porque el Antiguo Testamento, sobretodo el Pentateuco (la parte de la Biblia que comparten los credos judíos, musulmanes y cristianos) es increíblemente machista. Por todos lados hay textos que denigran la calidad humana de la mujer y, basados en esto, algunos cristianos, tristemente, hacen a un lado las enseñanzas de Cristo para argumentar con la ley judía la sumisión femenina.


Pero hasta por lógica, si se establece que Dios creó al hombre y a la mujer, y se comprueba por la experiencia que la mujer y el hombre son igual de capaces para hacer cualquier tarea, ¿por qué decir que no es así basados en textos que deben ser entendidos sólo en el contexto cultural e históricos en el que fueron concebidos? La única respuesta que se me ocurre es que es debido a un machismo bien arraigado con pintas de “piedad”.

Así que, confirmo mi opinión de que las diferencias en cuanto a roles masculinos y femeninos son una cuestión meramente cultural. Esos roles son determinados por el lugar geográfico y el tiempo histórico al que una sociedad pertenezca. En sociedad multicultural de hoy en día, los roles de género deberían ser por acuerdo y convicción personal.

Tanto un hombre y una mujer deben tener libertad de elegir las actividades que deseen y que los hagan seres dichosos y satisfechos, desarrollando al máximo su potencial como seres humanos con capacidades únicas y talentos especiales para enriquecer sus propias vidas y a la sociedad a la que pertenecen.

martes, 10 de septiembre de 2013

Princesas, príncipes y princesos

Muchas personas esperan por su pareja ideal. Pero nunca llega porque la pareja ideal no existe.

Tristemente algunas mujeres y pocos hombres viven en un mundo de cuentos de princesas bondadosas y príncipes caballeros. Ese es un mundo que despareció hace mucho tiempo. Sin embargo, en este siglo XXI, aún hay algunas reminiscencias ilusas de aquellas épocas... o más bien, aquellos cuentos.

La liberación femenina tiene mucha relevancia en esto. La liberación femenina es un paso a la igualdad de sexos, si es que no se pasa de la raya y termina siendo un feminismo. 

Los hombres y las mujeres deberían distinguirse únicamente por las diferencias genitales, y algunas físicas (pocas e irrelevantes), ni más ni menos.

Las mujeres de actualidad, a diferencia de años atrás en el mundo occidental, trabajan horarios iguales a los de los hombres, ejercen roles que antes se pensaban que eran estrictamente masculinos, visten como desean, incluso de pantalón, tenis y gorra; se cortan el pelo a ras, se maquillan si quieren, leen, van al cine, viajan, dicen y piensas lo que desean, votan, etc. No hay leyes que regulen más este tipo de actividades. Incluso, socialmente, se ven como cosas normales para las mujeres de la actualidad, si no las hacen es porque no quieren. A pesar de que aún exista el machismo en algunas comunidades, la libertad se impone.

Pero es entonces cuando surge un problema para las mujeres y para los hombres: la dificultad de encontrar una pareja. Hombres y mujeres han aceptado estos "ajustes" a los roles, pero hay otros que se resisten. Me refiero a la dichosa "caballerosidad".

Muchas féminas actuales con todas las libertades que gozan, todavía esperan que su pareja sea un caballero, así como esos de los cuentos medievales. Esperan (y si no, aun piensan que sería ideal) que el hombre las corteje, ¿cómo? igual que los caballeros andantes de antaño. Que les hablen, que las inviten, que les paguen, que les abran la puerta, que las carguen, que les traigan, que las lleven, que les resuelvan los problemas, que mantengan la casa y la familia, si están casados, que las defiendan, que tengan detalles públicos de su amor, etcétera, etcétera. 

Sé que algunas mujeres no quieren estas cosas, pero realmente, aún las más liberales, sueñan con un hombre que las trate así.

Ningunas de las acciones mencionadas están mal, pero son tan válidas tanto de un hombre para una mujer como de una mujer para un hombre. O, inclusive, de un hombre para otro hombre o de una mujer para otra mujer. Todas las acciones buenas deben ser buenas para todos los seres humanos sin importar el género.

El problema está en que si una mujer espera todos esos actos caballerosos, está mandando una señal errónea a su pareja si es que ella no está dispuesta a ser una pareja sumisa y abnegada. No se pueden tener sólo beneficios sin obligaciones.

En los tiempos antiguos, en la cultura de occidente, la mujer era considerada inferior al hombre. Es muchas sociedades, ni siquiera era considerada como un ciudadano y no tenía voz ni voto en las decisiones de la comunidad. Es más, ni era contada en los censos. Era un ser marginado que no podía (por las ideas de entonces) trabajar, estudiar o hacer actividades igualitarias a aquellas permitidas a los varones.

Por consiguiente su existencia y estatus dependían del hombre que se hiciera cargo de ella. Como era un ser que "ni podía tener ideas supremas ni pensar como un varón", debía someterse a la voluntad del padre y después del marido, y si era soltera y huérfana, pues del hermano, y si enviudaba, dependía de su hijo. 

El hombre era el único que podía iniciar una relación amorosa. Él elegía a una chica que le gustara. No había necesidad de conocer sus modos, pues su conducta se esperaba que fuera igual a las demás chicas, sumisas y dispuestas a cumplir la voluntad del varón. una vez, elegida, se le cortejaba. Se le "domaba" como a un animal para que le perteneciera. Obviamente, el hombre tenía que hacerla sentir bien para que no lo odiara y deseara no desposarlo, cosa que realmente a pocos hombres les importaba, los padres pactaban el matrimonio desde antes. 

Las mujeres no tenían muchas elecciones ni opciones. Esos eran los caballeros. Los que pagaban todo, pero porque las mujeres no trabajaban, los que abrían puertas pero porque las mujeres eran tan "débiles" que no podían, los que las cargaban, pero porque el vestuario de las doncellas hacía imposible muchos movimientos, los que las mantenían y dirigían, pero porque las mujeres no eran consideradas capaces de tener ideas propias o válidas.

Entonces, volviendo a la actualidad, si una mujer espera ser tratada como dama por un caballero, debería ser consciente de que al permitir ser tratada así, está mandando una señal de que desea ser sometida por un caballero andante. Esto apocas mujeres les agrada hoy en día.

El caso extremo es que los hombres de hoy deseen ser tratados como aquellas damas, esos son los princesos. Tampoco hay que ser extremistas. Está bien y debería aceptarse que una mujer tenga actitudes gentiles con un hombre, cuando los dos estén de acuerdo. Nadie debería obligar a nadie.

Es por estas contrariedades que a muchas "princesas" y "princesos" les cuesta entablar una relación. Porque esperan cosas que ya no aplican. Los principes están extendiéndose porque se han dado cuenta de la injusticia y el absurdo de las expectativas de algunas personas que quieren una vida de personaje de cuento pero siendo quien lo escribe a la vez. He ahí la paradójica imposibilidad. 

Seamos justos en todos los sentidos y mejor aun, coherentes con lo que pensamos y esperamos. Tratemos como queramos ser tratados a todos. Independientemente de su sexo.

Concluyo reiterando que no estoy en contra de los actos amables y corteses. ¡Al contrario!, los promuevo, pero como actos llenos de amor y amabilidad que nazcan desde adentro por cualquier humano. No importa si es hombre o mujer.