El fin de semana fui de saco y corbata a una boda. No tardé
ni media hora bailando cuando me quité la corbata por la sofocación que me
hacía sentir. Otro día, en el templo al que ocasionalmente voy, escuché que era
obligatorio para los chicos que cantaban usar corbata. Hace mucho tiempo supe
que había restaurantes en lo que no se permite la entrada a hombres sin
corbata. Y ni hablar de eventos de gala donde van las personas “importantes”.
Lo anterior me llevó a preguntarme: ¿Para qué sirve la
corbata? Sin duda, hace mucho me respondí tácitamente que servía para poder
estar, sin que nadie te mirara feo, en las situaciones anteriores.
Pero, realmente, ahora me respondo que: ¡LA CORBATA NO SIRVE
PARA NADA! Ni siquiera es un accesorio útil. No conozco a nadie que use una
corbata porque le guste la sensación. Nadie usa una corbata (como debe usarse,
verdad. Es decir, ajustada al cuello) cuando está en casa o cuando va al cine
con sus amigos como usaría una pulsera o un collar. Otros accesorios realzan o
esconden alguna parte del cuerpo, otros tienen un significado como los anillos,
otros sólo son de adorno pero no estorban ni causan molestias como las
pulseras. Pero las corbatas no aportan nada bueno. Una corbata no hace que un
cuello se vea más largo o estilizado; no tiene ningún significado, a menos de
que diga una frase o tenga un sello distintivo de una empresa, no tapa una
barriga prominente, ni da más volumen a los vientres sumidos; realza la papada
(la piel colgante debajo de la mandíbula); cusa calor, comezón o picazón cuando
roza con la parte baja de la barba, que es muy sensible; y, sobre todo, estorba
horrores.
Por ejemplo, cuando uno va al baño la corbata es el peor de
los accesorios. Si se va a hacer pipí, la corbata tiene que echarse hacia la
espalda para que no estorbe y termine orinada. Se tiene que echar hacia atrás a
fuerzas cuando alguien con corbata va al baño a hacer algo más y tiene que
sentarse sobre la taza, si no, la corbata termina dentro del inodoro y ni
hablar de los detalles. Estorba para deglutir agua o comida, para agachar sólo
la cabeza para leer o simplemente para ver algo hacia abajo, para voltear hacia
algún lado o hacia el otro. Usar una corbata no es la comodidad por excelencia
y punto.
Entonces, ¿por qué hay que usar una corbata? ¿Acaso porque
es elegante? ¿De dónde viene la idea de que es elegante? ¿Qué tanto influye la
moda en nosotros para determinar que un hombre (o mujer) es elegante por una
corbata? ¿No es posible ser elegante de otra manera que no sea usando una
corbata? El asunto de la moda es algo que cada quien asimila como se le antoje,
pero llevarlo al extremo de ser necesario para ciertos trabajo, puestos
representativos o acceso a ciertos lugares como restaurantes o eventos, es una
opresión. Es como un yugo simbólico (pero muy explícito, también). Es una
manera de mostrar esclavitud. Al hacerlo necesario u obligatorio ya no hay
lugar al albedrío o a los gustos personales. Con la corbata no aplica el dicho:
“de la moda, lo que te acomoda”.
La corbata es un accesorio que da distinción. Ahí no tengo
argumentos en contra, por supuesto que distingue, pero sólo distingue a alguien
que usa de quien no usa corbata. Es todo. Es como la moda inglesa o francesa del
siglo XVIII de las pelucas. Sólo porque el Rey Sol, Luis XIV , usaba una para
ocultar su calvicie y todos debía imitar al rey, se popularizó a tal grado que
incluso hoy en día, en las cortes inglesas, los jueces las siguen usando. “¿Pa’
qué?”.
La corbata además de ser inútil para quien la lleva puesta y
estorbosa, puede ser peligrosa. Es un arma potencial para los demás, en este
sentido, sí es útil, pero para quien quiera estrangular a un hombre con corbata
(o mujer, porque hay algunas que las usan). Literalmente es una soga al cuello.
Basta que tomes, hales fuerte y que no sueltes a alguien con corbata para que
lo asfixies. En cierto modo, además de símbolo de esclavitud es un método
potencialmente mortal. Se me ocurre, incluso, que llega a ser atractivo para
algunas mujeres porque subconscientemente es una manera de saber que pueden
matar a un hombre. Sí, puede ser que una mujer que sufrió por un hombre en su
niñez, sienta que una corbata es una manera en la que puede tener la vida de un
hombre en el cual proyecta su odio o frustración. Con sufrir por un hombre, me
refiero a cualquier tipo de sufrimiento, no necesariamente que el hombre la
haya agredido físicamente. Tal vez, la mujer sufrió por el amor de un hombre al
que nunca tuvo, pudo haber sido su padre, tío, profesor, amigo, etc. De manera
subconsciente, nunca obtuvo su corazón y ahora, una corbata es una proyección
mental que le indica que, si quiere, puede tener la vida de ese hombre. Suena
muy loco, pero se me ocurre que para alguien pueda ser cierto.
Ahora, ¿por qué se exige la corbata en ciertos lugares?
¿Acaso una corbata otorga honestidad, bondad, confiabilidad, honor y bondad a
quien la usa? Esos son atributos que también tienen las personas que no usan
corbata en lugares opuestos de servicios públicos, como las mujeres. Entonces,
¿por qué sentirse ofendido si un hombre en algún puesto de servicio al público
no usa una corbata? ¿Ofende que no lleve puesto su símbolo de esclavitud o el
arma con la que se sabe, puede matarlo? La verdad, no encuentro ninguna razón
lógica para que se use una corbata. Su uso debería ser solamente si la persona
quiere llevarla. Jamás algo obligado. Pero bien, sé que muchas personas
obedecen a ciertas convenciones sociales absurdas y pasajeras, como las pelucas
blancas del siglo XVIII y el uso de las corbatas.
Una corbata, luego entonces, si se quiere usar como
accesorio, debería ser opcional de quien decida llevarla. Nunca como algo
forzoso ni obligatorio.

