En los últimos dos días, puede que sea mi pie izquierdo o puede ser la entrada de la primavera sin ningún durazno florecido, he despertado no de muy buen humor.
El segundo de los dos días de estrés pre-primaveral, habiéndome levantado MUY temprano, (las 9:00am) cabe mencionar que me duermo entre 3:00 y 5:00 am, me dispuse con la mejor de las intenciones para mi servicio social en el museo de San Francisco.
Punto Nº 1 Ayunas.
Punto Nº 2 Trabajo.
Punto Nº 3 Niños de primaria.
Punto Nº 4 Aguantar a los niños de primaria.
Al finalizar la guía dada a los niños en el museo mis tripas ya comenzaban la peristalsis. Recordé súbitamente las ricas y grasosas quesadillas de chicharrón con queso (en Tlaxcala y, al parecer en la región, una QUESAdilla de chicharrón no lleva queso...) de la central.
Caminé hacia allá bajo el rico sol abrazador de mediodía, las hermosas calles empinadas de la capital y el tranquilo sonido del claxon de las únicas 200 "conbis" que, por esa ocasión, transitaban por la 20 de noviembre.
Cuando llegué al anhelado puesto quesadillero con el delicioso aroma de la manteca quemada, el comal tiznado y la amable señora de rostro afable y generoso (no), saqué mis $12.00 pesos para comprar una.
Yo_ "Señora, ¿me da una quesadilla de chicharrón con QUESO, por favor?."
Sra._ Poniéndole más aceite requemado a unas que tenía ya preparadas. "¿Para llevar?"
Yo_ "Sí, para llevar. Pero no le ponga más aceite, por favor" añadí con una sonrisa amable.
Sra. "Pues el chicharrón tiene aceite" con un gesto de: "¿Cómo pides una quesadilla de chicharrón grasoso y no quieres que le ponga aceite?... ¡Loser!
Yo solo me quedé callado diciéndole en mi mente_ "¿Y? Si de por sí el chicharrón está grasoso no quiero que le ponga más manteca ennegrecida por todo el tiempo que lleva quemándose en su comal tiznado."
En ese momento llega su ayudante a poner la quesadilla.
Sra. _ "cuidado, es una de chicharrón SIN ACEITE" haciendo énfasis en las últimas dos palabras burlándose de mi petición.
Terminó con mi quesadilla y me la entregó. Le pagué y me fui pensando en que no volvería a regresar ahí.
Llegué mucho después a la escuela y le conté ésto a Anna. Y, voilà! Me dijo la razón de la reacción de la señora.
Anna_ "Edgar, Es un trabajo mecánico el que hace. Llegaste tú y rompiste con eso. Fuiste el primero que llega y le pides que haga algo diferente a la costumbre. Obvio que le provocaste un shock".
Yo_ "¡Claro! Anna, Ma quanto sei sexy, bella e, suprattutto, intelligente".
Después reflexioné y dije: "Creo que hoy le proporcioné un momento excitante, inesperado y loco a la señora de las quesadillas. Y yo que pensaba en no regresar. ¡Caramba! Lo haré de nuevo para que ella tenga algo qué contar cuando llegue a casa.
Y así, un día de amargura se transformó en un día soleado (y vaya que sí) gracias a la buena acción que realicé en la vida de una mujer. ¡Y todo gracias a una quesadilla!
¿No es maravillosa la vida? Ja, ja, ja.
pd. Bueno, Marchela tmb tuvo su participación. Je, je, je ;)
Edgar...ti adoro!
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