jueves, 5 de marzo de 2009

Obra del día gracias a la quesadilla

En los últimos dos días, puede que sea mi pie izquierdo o puede ser la entrada de la primavera sin ningún durazno florecido, he despertado no de muy buen humor.
El segundo de los dos días de estrés pre-primaveral, habiéndome levantado MUY temprano, (las 9:00am) cabe mencionar que me duermo entre 3:00 y 5:00 am, me dispuse con la mejor de las intenciones para mi servicio social en el museo de San Francisco.

Punto Nº 1 Ayunas.
Punto Nº 2 Trabajo.
Punto Nº 3 Niños de primaria.
Punto Nº 4 Aguantar a los niños de primaria.

Al finalizar la guía dada a los niños en el museo mis tripas ya comenzaban la peristalsis. Recordé súbitamente las ricas y grasosas quesadillas de chicharrón con queso (en Tlaxcala y, al parecer en la región, una QUESAdilla de chicharrón no lleva queso...) de la central.

Caminé hacia allá bajo el rico sol abrazador de mediodía, las hermosas calles empinadas de la capital y el tranquilo sonido del claxon de las únicas 200 "conbis" que, por esa ocasión, transitaban por la 20 de noviembre.

Cuando llegué al anhelado puesto quesadillero con el delicioso aroma de la manteca quemada, el comal tiznado y la amable señora de rostro afable y generoso (no), saqué mis $12.00 pesos para comprar una.
Yo_ "Señora, ¿me da una quesadilla de chicharrón con QUESO, por favor?."
Sra._ Poniéndole más aceite requemado a unas que tenía ya preparadas. "¿Para llevar?"
Yo_ "Sí, para llevar. Pero no le ponga más aceite, por favor" añadí con una sonrisa amable.
Sra. "Pues el chicharrón tiene aceite" con un gesto de: "¿Cómo pides una quesadilla de chicharrón grasoso y no quieres que le ponga aceite?... ¡Loser!
Yo solo me quedé callado diciéndole en mi mente_ "¿Y? Si de por sí el chicharrón está grasoso no quiero que le ponga más manteca ennegrecida por todo el tiempo que lleva quemándose en su comal tiznado."

En ese momento llega su ayudante a poner la quesadilla.

Sra. _ "cuidado, es una de chicharrón SIN ACEITE" haciendo énfasis en las últimas dos palabras burlándose de mi petición.

Terminó con mi quesadilla y me la entregó. Le pagué y me fui pensando en que no volvería a regresar ahí.

Llegué mucho después a la escuela y le conté ésto a Anna. Y, voilà! Me dijo la razón de la reacción de la señora.

Anna_ "Edgar, Es un trabajo mecánico el que hace. Llegaste tú y rompiste con eso. Fuiste el primero que llega y le pides que haga algo diferente a la costumbre. Obvio que le provocaste un shock".

Yo_ "¡Claro! Anna, Ma quanto sei sexy, bella e, suprattutto, intelligente".

Después reflexioné y dije: "Creo que hoy le proporcioné un momento excitante, inesperado y loco a la señora de las quesadillas. Y yo que pensaba en no regresar. ¡Caramba! Lo haré de nuevo para que ella tenga algo qué contar cuando llegue a casa.

Y así, un día de amargura se transformó en un día soleado (y vaya que sí) gracias a la buena acción que realicé en la vida de una mujer. ¡Y todo gracias a una quesadilla!

¿No es maravillosa la vida? Ja, ja, ja.

pd. Bueno, Marchela tmb tuvo su participación. Je, je, je ;)

sábado, 28 de febrero de 2009

No tomes el camino de la religión, te aprisiona.

Todo comenzó cuando al finalizar de comer con Anna y Ricardo nos preguntamos si el nuevo color de la iglesia de San José sería ese anaranjado horroroso con el que la empezaron a pintar. Dejamos a Ricardo en el servicio social y Anna y yo nos tomamos a la vergonzosa tarea de ir a preguntarle a alguien si quedaría así.
Yo ya estaba maquinando improvisar un inusual acento italiano para evitar parecer idiotas...
Cuando le preguntamos a una garnachera ambulante nos dijo que podríamos encontrar al sacristán a la vuelta de la iglesia, en la primera puerta y así, preguntarle a él.
Y bueno, cuando vimos la puerta nos dirijimos ahí encontrando en su lugar las escaleras para subir al campanario y al techo de la iglesia.
Estábamos emocionadísisimos del nuevo descubriemiento. Un lugar donde no todos entran. Y subimos, subimos y subimos por un espiral oscuro y tenebroso ... al fin, salimos a la luz. ¡Oh, era el techo de la iglesia! Por lo que nos tomamos un montón de fotos. Hacía un viento que casi nos tumbaba pero era hermoso estar allá arriba.
Después, por otras escaleras, subimos hasta el campanario y... ¡más fotos!
Teníamos un chorro de miedo de que alguien nos viera desde abajo y nos llamara la atención, por eso dejamos la experiencia


religiosa de las alturas y decidimos bajar con los "mortales".
Y, cuidando de no pegarnos en la cabeza por las mismas escaleritas empinadas, buscamos el final del túnel oscuro.

Ahí, al final, donde esperabamos ver la entrada que nos había llevado a vivir la experiencia mistica en el corazón de Tlaxcala, encontramos solo unas rejas cerradas con un candado gigantesco.

Sopresa.
Momento de pánico.
Risa histérica.

No sabíamos que hacer y el simple hecho de imaginarme gritándole a alguien para que nos abriera me mataba de risa, porque me acordaba de cuando era un niño al que iban a regañar. Comencé a agitar la mano como chango enjaulado. Riéndome por no poder hacer nada, empecé a gritarle a la gente que pasaba y que, por cierto, no nos pelaba.
Fue en este momento de histeria que Anna me dijo: spostati che provo io! (¡Quítate, voy a intentarlo yo!). Así, gritó lo primero que se le vino a la mente en español: ¡Oigan, nos cerraron aquí!
Nada pasó...

Anna ya se empezaba a imaginar las consecuencias por meternos donde no. Se imaginaba que tendríamos que pasar la noche fría en los escalones de la iglesia con una docena de policías tratando de romper el candado... Hasta que un güerco escuchó mis gritos desesperadamente divertidos y trajo a una señora.
Ésta llegó, con su metro de estatura, y de volada se veía que estaba enojada cuando nos vió...
¿Y qué hacen ahí? ¿Pa'qué se meten donde no deben? ¿Qué no saben que está prohibido? Estaba de verdad enojada.

Entonces, que saco mi súper acento italiano para que, creyéndonos extranjeros, se le bajaran un poco los humos.

Al final, después de habernos llamado la atención en voz bajita, como no queriendo la cosa, nos dejó salir.

¡¡¡Anna y yo estuvimos salvados!!!

Ya para irnos le di un beso a la señora, que por cierto, ella era la sacritán que ni supo decirnos el color final de la iglesia.

domingo, 22 de febrero de 2009

¿A ti qué?

COSILLAS PERSONALES QUE NO CREO QUE TE IMPORTAEN MUCHO